Guardianes del ambiente

Cuidar el Perú es cuidar el planeta. Y esta no es una metáfora: el país posee 84 de las 104 zonas de vida del mundo, 28 de los 32 tipos de clima que existen, 19 cordilleras con 2679 glaciares —incluyendo la cordillera tropical más grande del mundo (la Cordillera Blanca, con 180 kilómetros de longitud). El Perú alberga las principales cabeceras del río Amazonas, cuya cuenca representa la quinta parte del agua dulce que fluye en los ríos del planeta. Posee cinco Reservas de Biósfera: Huascarán, Manu, Noroeste Amotape-Manglares, Oxapampa-Ashaninka-Yanesha y Gran Pajatén. Además, cuenta con más de 20 000 especies de flora, 1858 especies de aves, 551 especies de mamíferos, 1070 especies de peces marinos y 1064 especies hidrobiológicas continentales.

Nuestra biodiversidad es tan vasta —y generosa— que impacta positivamente en nuestro bienestar de diferentes formas; en la economía, en la cultura, en la salud, en la seguridad alimentaria, en las costumbres. Nuestro bienestar y nuestra calidad de vida dependen de la biodiversidad de nuestros ecosistemas, por ello protegerla significa protegernos a nosotros mismos. Sin embargo, esta tarea no es sencilla, y más en un país como el Perú, tan diverso en ecosistemas y culturas: contamos con población rural y urbana establecida en zonas con características tan distintas como el desierto costero, los Andes o la Amazonía. Por ejemplo, el nuestro es uno de los pocos países en el mundo en donde aún existen poblaciones humanas autónomas, aisladas casi totalmente del resto de humanidad y que mantienen sus modos de vida originales. Esta parte de nuestra población es mucho más vulnerable que cualquier otra: por ejemplo, no han desarrollado resistencia a enfermedades comunes como la gripe, que puede causar altas tasas de mortalidad.

Además, estas comunidades están amenazadas por la reducción de sus territorios, los cambios en los patrones climáticos y las consecuencias del cambio climático sobre las especies de las que dependen. Dada la diversidad biológica y cultural del Perú, y la necesidad de mantener funcionando los procesos naturales para el bienestar humano, es crucial distinguir las diferentes características territoriales para lograr adaptarnos al cambio climático.

El mensaje de alerta es claro y directo: la relación entre el ser humano y la naturaleza es crucial para asegurar nuestro futuro. El Perú es un país muy vulnerable a los efectos adversos del cambio climático: presenta siete de las nueve características de vulnerabilidad reconocidas por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

“El clima es un bien común, de todos y para todos”, afirma la encíclica Laudato si’ del papa Francisco. En este sentido, las acciones del ser humano son claves para frenar los problemas ambientales que vive nuestro planeta. Y más en el Perú, uno de los países megadiversos del mundo.

En tiempos en los que el cambio climático es una preocupación y una amenaza que nos afecta a todos, cuidar y aprovechar sosteniblemente los ecosistemas y la biodiversidad en el ámbito local es imprescindible para proteger el ambiente a escala global; y así mejorar la calidad de vida de las personas. Debemos defender y cuidar la biodiversidad del Perú porque de este modo conservamos la biodiversidad del mundo. Por ello, en nuestro país se implementa una serie de acciones que buscan cuidar la casa de todos, nuestro planeta. ■


El texto –con fotografías de Enrique Cúneo y Omar Lucas– forma parte de la publicación Conectados con la naturaleza. Fue presentada por el MINAM en enero del 2018.

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Redaccion Apacheta

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