El futuro se protege desde el agua (II)

En el distrito de Chongos Alto, ubicado en la provincia de Huancayo, región Junín, no hay agua potable; el río La Virgen es la única fuente para los pobladores y sus animales. Sus aguas, antes limpias, hoy se tiñen de amarillo por los residuos mineros, un problema que enfrentan desde hace cuatro años. A esto se suma el impacto del cambio climático: en los últimos 40 años, las precipitaciones han disminuido un 12 % en la zona, según el Instituto Geofísico del Perú. Ante este escenario, la ANA instaló una estación de monitoreo portátil a fin de monitorear la calidad del agua.

“El agua es sagrada para nosotros. Preservarla es nuestro deber”, afirma Luz Goyzueta, presidenta de Chongos Altos. Esta mañana, junto a autoridades comunales, ha llegado hasta el río La Virgen para revisar la estación de monitoreo portátil instalada meses atrás. Para acceder al equipo, descienden por una pendiente hasta la orilla. Al llegar, observan con preocupación que las estructuras de soporte de la estación han cedido por la crecida del río y podrían colapsar. Saben que deben informar a la ANA de inmediato para evitar la pérdida del equipo. “En Chongos Altos, las mujeres hemos asumido un papel activo en el cuidado del recurso hídrico”, refiere Luz, consciente de la valiosa misión que cumplen las mujeres en las labores de vigilancia participativa del agua.

Su involucramiento ha sido clave en los talleres y capacitaciones organizados por ProGIRH, donde se abordan los desafíos de la gestión del agua y se comparten aprendizajes. “La ANA trabaja con un enfoque de género para fortalecer la cultura del agua y el cuidado ambiental, promoviendo una labor equitativa en la gestión de este recurso vital”, explica Rocío Abarca, especialista en comunicación y cultura del agua de la Autoridad Administrativa del Agua (AAA) Mantaro.

Por una mejor gestión hídrica

Entre las regiones de Pasco y Junín, se encuentra el lago Chinchaycocha, el segundo más grande del Perú. Próximo a él se ubica la comunidad San Pedro de Pari, testigo de los cambios de esta reserva hídrica, cada vez más afectada por la contaminación minera y los vertimientos residuales. La población ha visto cómo las chalhuas, los peces que habitan la laguna, han disminuido.

Para enfrentar esta crisis, la ANA ha instalado una innovadora estación flotante, la primera en su tipo en el país, que monitorea en tiempo real parámetros de la calidad del agua, como acidez, temperatura y presencia de cianobacterias. Este avance permitirá tomar medidas para conservar la laguna, vital para la economía local basada en la ganadería ovina y vacuna. “La estación es un paso significativo, nos ayudará a conocer el estado real de nuestra reserva hídrica”, señala Wilmer Tacuri, presidente de la comunidad.

La meta es que los datos generados por las estaciones de monitoreo se centralicen y analicen en el OAM a fin de apoyar la toma de decisiones al proveer información oficial, confiable y actualizada.

Redaccion Apacheta
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